Se metieron con el Guano en su propio bastión, incendiaron “El Cielo” y nadie salió a defender nada.
Ni respuesta.
Ni contención.
Ni el Churras Calabazas, que solo aparece cuando hay cámara.
Hoy el mensaje es claro en la sierra: El Chapo Isidro y el Músico mandan en La Tuna.
El resto es nostalgia.